CÓMO SECAR A UN GATO CON SECADOR. YES YOU CAN!

Secado de gato

Existe un mito muy extendido que consiste en pensar que “a los gatos no hay que bañarlos”. Es cierto que invierten una gran parte de su tiempo en asearse, pero la estrecha convivencia con nuestras mascotas felinas y el hecho de compartir con ellos cada rincón de nuestra casa hacen aconsejable mantenerles limpitos. Si además tu gato es de pelo largo o semilargo debes saber que el baño periódico es de vital importancia para mantener la salud y belleza de su manto y ayuda a mantener alejados los temidos nudos.

En una próxima ocasión hablaremos de los pasos del baño ya que existen variadas opciones (primero eliminar la grasa, a continuación tratar el color…), distintos tipos de champús y pautas a seguir según el resultado que busquemos, pero lo que es común a cada baño de nuestra mascota será el proceso de secado. Siempre debemos dejar el pelo completamente seco ya que un manto con restos de humedad conllevará un pelo falto de brillo, mayor facilidad para anudarse, mal olor e incluso problemas dermatológicos.

Por todo esto es importante que acostumbremos a nuestro gato al proceso de secado, preferiblemente mientras aún es un cachorro. (Para aprender cómo socializar y educar a un gatito te recomendamos este libro muy completo.)

Voy a enumerar una serie de pautas que siempre tengo en cuenta para facilitar la labor, si a ti te funciona bien algún otro truco ¡cuéntalo en los comentarios!

Trucos para bañar a un gato

Si crees que va a ponerse muy nervioso, y por tanto a pasar una mala experiencia, puedes administrarle un producto natural para relajarle un poco. Te recomendamos éste que puedes usarlo de forma puntual o como tratamiento habitual (en estrés por mudanza, viajes, nuevas mascotas en casa…)

Recuerda recortarle un poquito las uñas antes de comenzar el proceso del baño! 😉 (aquí cortaúñas)

Como norma general en el manejo de los gatos debemos estar tranquilos, mostrar calma, seguridad y a la vez tratarles con cariño.

Procura que no existan distintas fuentes de ruido, ni golpes ni música que le puedan asustar al provenir de varios lugares. Si intenta escapar sujétale por el lomo en la zona entre los omoplatos, justo donde las mamás felinas sostienen en la boca a sus crías, y cálmale. Hay que sujetarles con suavidad pero que note que no puede escapar. Los gatos son muy listos y si perciben que dudamos habremos perdido esta batalla, nos tomarán el pelo!

Hay que tener en cuenta que con los gatos lo que mejor funciona es la paciencia y la constancia. De nada servirá presentarle el secador un día y no volver a hacerlo hasta dos meses después. Debemos realizar las pautas poco a poco, con suavidad y sin forzarle o hacerle pasar un mal rato. Los gatos tienen muy buena memoria y siempre recordarán una mala experiencia, si les hacemos daño intentando quitarles un nudo serán reacios al peinado y si les quemamos usando el secador no querrán verlo de nuevo.

Habitualmente los gatos tienen miedo del secador porque para ellos es un objeto extraño y hace ruido. Es buena idea aproximarnos poco a poco para que superen ambos problemas, que deje de ser extraño y que el ruido no les resulte tan molesto.

Cómo hacer que un gato no tenga miedo al secador

Pues poco a poco…

  1. Comienza dejando el secador a su alcance (desenchufado) para que se familiarice con él. Muchas veces les da miedo el cable “ese bicho alargado que se mueve sin control”. Así que deja el secador en una zona de confianza para él, su camita, en el suelo en su rincón preferido, o encima del sofá.
  2. Cuando se haya habituado a su presencia y no te parezca que le incomoda puedes pasar a la siguiente fase…. Encenderlo! Comienza poniendo en marcha el secador varias veces al día, en ratitos cortos. Que pueda verte como lo usas pero que no se sienta encerrado ni atrapado, ahora mismo solo pretendemos que se acostumbre al ruido del secador. Después de usar el secador sigue dejándolo en su zona de confianza, a su alcance.
  3. Una vez que pasen los días y deje de alterarse cuando usas el secador puedes comenzar a darle suaves pasadas con el chorro de aire por el lomo.
  4. Recuerda que no existan otros ruidos añadidos, no realizar movimientos bruscos y hablarle de forma suave y acariciarle cuando termines. Según vaya aceptando recibir el aire calentito del secador puedes ir alargando más las sesiones, hasta que simules un secado completo mientras le vas acariciando y rascando.
  5. Después de varios días realizando todo el proceso nuestro gato se habrá acostumbrado a la presencia del secador, a su ruido e incluso al chorro de aire caliente. Es el momento de probar con su primer baño y secado completos.

No olvides realizar todo el proceso con paciencia y cariño, pero también con firmeza. Intenta mantenerle calmado hablándole despacio y con voz suave, aunque parezca que no te está escuchando.

Utensilios que te ayudan

Generalmente lo que peor soportan es que les dé el aire en la cara, así es conveniente dejar el secado de esa zona para lo último, o ir pasando el secador a ratitos por la cara a velocidad más suave y que el aire no le dé en los ojos abiertos.
Es muy buena idea retirar el máximo de humedad posible con una toalla de microfibra antes de comenzar con el secador. Así reducimos el tiempo de secado notablemente. (Ver Toalla de Microfibra)

Es muy importante no quemarle con el secador, no poner la temperatura muy alta y no acercárselo demasiado…. parece una obviedad, pero como le quemes no se le va a olvidar y estará más asustado.

Si no tienes mucha experiencia secando a un gato con secador, te será súper práctico tener las dos manos libres con un soporte para secador, así podrás manejarlo, peinarlo y calmarlo sin preocuparte del secador.

Siempre que le bañes, verano o invierno, tiene que quedar totalmente seco. Si tiene el pelo muy tupido puede parecer que ya está seco, apaga el secador y espera unos minutos mientras le cepillas y le felicitas por lo bien que se está portando. Pasados esos minutos mete los dedos entre el pelo para comprobar si las raíces están completamente secas. Sí, muchas veces nos llevamos la sorpresa de comprobar que siguen teniendo humedad. Pues enciende el secador y sigue con la tarea! 😉

Para facilitar el secado de las raíces y aportar volumen al manto es muy práctico ayudarse de un cepillo apropiado según el largo del pelo.

Para gatos de pelo largo uso un cepillo de púas largas y separadas, con las puntas redondeadas para no hacerle daño en la piel. Cuando ya están casi secos usamos una carda pequeña en las zonas con el pelo más corto, cepillando a contrapelo para ganar volumen y un peine metálico de púas largas por las zonas de manto largo.

Para un buen acabado podemos pulverizar un poco de spray desenrredante, que nos ayudará a que no se formen nudos.

Para gatos de pelo corto usamos uno de estos dos cepillos de tipo carda (ver carda pequeña) o (ver cepillo carda). Las púas son suaves e inoxidables.

¿Y tú, tienes experiencia en el secado de gatos? ¿te atreves a poner en práctica el proceso?

En muchas ocasiones nuestros gatos nos dan una sorpresa y no reaccionan como esperábamos…. Haz clic en el video 😉

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Laura Ruiz (autor)

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