¿CÓMO ELEGIR LA MEJOR RAZA DE PERRO?

Cómo elegir un perro

Crees que sabes cuál es el perro con el que quieres compartir muchos años de tu vida ¿Es la raza más adecuada para tu hogar?

Hablando con Marisa (Santitisi) sobre la importancia de la elección del perro idóneo para cada familia, han surgido unas reflexiones muy valiosas que finalmente han desembocado en este post, colaboración como invitada de Marisa. No podía dejar pasar la oportunidad de compartir con vosotros un texto tan bonito y sensato.

Os dejo con sus propias palabras, que cobran más valor teniendo en cuenta su enorme labor en la cría y selección de Bichón Maltés.

Todo perro es un depredador, con unos instintos y exigencias propias de su especie. Pero desde hace milenios el ser humano inició la selección de unas determinadas características para unos fines que satisfacían sus necesidades y deseos, dando con ello nacimiento a distintas razas. Cuanto más puro sea un perro más necesidad tendrá de satisfacer los fines de su raza y más impulsado estará a obedecer este instinto.

 

Por ejemplo, los perros de rastreo como el Beagle se crearon con extremidades cortas para que estuvieran más cerca del suelo y con un gran potencial olfativo. Un perro de rastreo necesita, más que cualquier otro, actividades donde pueda utilizar su nariz.
Los perros que han sido criados para pastoreo, como el Border Collie, tienen grandes dosis de energía y por lo tanto son perros muy activos que necesitan a diario correr libremente.

 

 

La familia de los Terriers fueron seleccionados para cazar roedores y pequeños mamíferos y para ello pueden escarbar la tierra si fuera necesario. Debido al reducido tamaño de algunos Terriers (Fox Terrier, Yorkshire Terrier, West Highland Terrier…), con frecuencia se cree que no tienen grandes necesidades de ejercicio físico. Al contrario, el terrier necesita mucho ejercicio para dar salida al alto nivel de energía o mostrará un comportamiento nervioso.

 

 

Estos grupos de cánidos no deberían permanecer horas en casa sin hacer nada u olvidados en el jardín por muy grande que éste sea. Es absolutamente necesario que gasten diariamente esa energía y se les planteen desafíos psicológicos para vivir con pleno equilibrio.

 

Por lo tanto la persona que compra un perro ha de estudiar con sinceridad el temperamento y estilo de vida de su familia, y si puede satisfacer las necesidades del perro que eligen.
Esto es muy importante porque con frecuencia se comete el error de elegir una raza por moda, por atracción estética o por otros motivos no reflexivos. El perro es un miembro de la familia y como tal transmite unas cualidades y unas virtudes en la relación. Pero igualmente tiene necesidades que precisan ser satisfechas para el equilibrio del conjunto.
Nada del tiempo y esfuerzo que se destine al estudio y elección de la raza es tiempo y esfuerzo baldío.

 

La gran virtud de un perro de raza, más cuanto más cuidada está su genética, es ofrecer a la familia una certeza en relación al carácter, la actitud y el comportamiento que se espera del perro. La labor genética que lleva en su sangre ha eliminado unos rasgos y características para potenciar otros.

 

Por ejemplo la dominancia y energía alerta son favorables para un perro de trabajo pero no para uno de compañía. La filantropía y el apego son condición necesaria en el perro de compañía pero no tanto para el perro de guarda. Una selección de alta energía es imprescindible para el perro de caza pero no para un perro de asistencia.

 

Esa confianza en el perro que se adquiere es el maravilloso trabajo milenario que la humanidad ha realizado para dignificar la raza. Dentro del ejemplar de raza está el talento de las mentes que tras miles de años han pulido, como una obra de arte, la psicología y el temperamento de ese grupo.

 

Una vez elegida la raza adecuada el siguiente paso es elegir el criador del que será nuestro compañero para muchos años. Internet abre infinitud de posibilidades, algunas acertadas y otras cuestionables. Hemos de aprender a distinguir entre el aficionado y el que ofrece su vocación y su vida a la raza.

 

El hogar donde nacerá nuestro perro ha de ser un lugar digno de respeto que represente un modelo de relación ética del ser humano y los animales. El criador responsable se toma tan en serio la felicidad y necesidades vitales de los animales con los que vive como las suyas propias. Este aspecto referente a la calidad de vida de la madre de nuestro cachorro es pieza angular de la que el criador ha de dar fe.

 

El criador, además, ha de mostrar con sus ejemplares de crianza la selección de caracteres y rasgos que particularmente selecciona en la raza. Los valores y virtudes que para él tienen un orden prioritario, aquellos que están en un lugar menos relevante y aquellos que elimina en la crianza. Sus ejemplares de cría han de ser dignos representantes de estos atributos.

 

Por este motivo es fundamental constatar que el criador convive con sus perros y que son parte de su propia familia. No es para nosotros útil el criador que ubica sus ejemplares reproductores en el jardín o en el garaje acondicionado, en casetas o jaulas. No es útil para nosotros un criador que sus ejemplares viven en una instalación propia para el este fin. No es útil para nosotros ningún lugar de vida de los reproductores que no sea el epicentro de la vida doméstica y diaria de la familia.

 

Si este aspecto de convivencia diaria con el perro no está presente, el criador no conocerá con precisión el carácter de sus perros, no pudiendo hacer una buena selección. Además, si no convive con sus perros, soportará fácilmente aspectos que necesita eliminarse de una buena selección de la cría como es el nerviosismo, el ladrido, la inestabilidad o la excitabilidad. Si el criador no convive con sus perros estos aspectos del carácter, no serán un inconveniente para él.

 

La persona que compra un perro ha de evitar la compra impulsiva, irracional o exclusivamente sentimental. El perro le acompañará durante muchos años y establecerá con él relación íntima y profunda. El perro dentro de la familia ofrece una transmisión constante de valores y virtudes o de problemática y sufrimiento.

 

La persona que compra un perro ha de ver y comprender el incalculable valor del trabajo de una exquisita selección y una intachable crianza. La persona que compra un perro ha de ser moral con aquello que ve y comprende.

Imágenes, fuentes y agradecimientos: Imagen de portada y texto: Marisa (Santitisi). Puedes acceder a la fuente original de cada imagen en nuestro álbum de Pinterest.

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Laura Ruiz (autor)

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